El Manto del 2017. Año Jubilar.

Inspirado en la fantasía de un dragón que bien pudo anidar en La Cueva Negra, localizada en torno al angosto desfiladero ahondado por el río Quípar, que constituye un paso obligado de la importante ruta natural que desde la Prehistoria ha puesto en comunicación el Levante y la Alta Andalucía. Por fuerza fue allí donde nuestro mitológico reptil alado con aliento de fuego tuvo su lugar de apareamiento y descanso desde donde en su ansia devoradora desencadenaba sus campañas con el objetivo de devastar nuestra ciudad, reinventar un nuevo universo y ser él el único guardián de nuestra sagrada reliquia.

Nuestro protagonista utiliza su sabiduría y conocimiento para saciar su avaricia, su codicia y despojar a nuestro pueblo de sus más preciados tesoros. El dragón que también puede significar “mirar fijamente” tiene una mirada hipnótica, cautivadora… Pero esa cualidad también se aplica a los guerreros, de todos es conocido los regimientos de Dragones. Soldados que combatían indistintamente a pie o a caballo, “siendo siempre éste el más chico por si tenían que echar pie a tierra no fuera excesiva su pérdida”.  Los regimientos de Dragones  “son propicios  para empresas de toda clase, principalmente cuando se trata de escalar o sorprender súbitamente algún fuerte, o de tomar alguna puerta, u otras proezas propias de la infantería“. Con su pica o arcabuces, sin botas ni espuelas, cubrían sus cabezas con un morrión y vestían un coleto de cuero… Con su arcabuces de cuerda, colgados a su espalda para diferenciarse de la caballería y blandiendo su espada valerosamente.

Pues, ¿porqué no pudieron ser estos dos dragones los protagonistas de nuestro manto?. La serpiente emplumada de la que habla la cultura oriental o el reptil con alas y aliento de fuego y los otros… Los valientes dragones, guerreros que defendieron las murallas del castillo dentro del que se guardaba la santa reliquia…

Mitológicos los unos, reales los otros, no fueron coetáneos pero, ¿es eso importante para la fascinante ilusión, para la creación del manto de un Caballo del Vino?… ¿O para la desatada imaginación de alguien lego, que como este humilde escribano, recrea sus sentidos en la desbordante belleza, luz y creatividad de un manto del vino?…

Para mi, el temible dragón que anidaba en la Cueva Negra, atacó nuestras murallas con la malévola intención de arrebatarnos nuestro más preciado tesoro y los otros dragones, nuestros valientes guerreros lucharon contra él para evitarlo.

Descripción del Manto por José Fernando Bermúdez

(Fotos cedidas por Carlos José Sánchez)

Los dragones recorren las piezas, en algunas veremos como rompen el cascarón y en otras aparecen atacando a famosos festeros y autoridades locales. Destacar que los huevos de dragón que aparecen en las piezas, están hechos a relieve, tanto los que están enteros como los rotos.

Es muy llamativo el gran dragón naranja que recorre toda la parte superior de las crineras, enseñando sus escamas al cielo hasta que aparece en la parte superior del Brión, pieza en la que toda la historia se origina.

 

 

Brión

En esta pieza comienza la historia que se desarrolla en todo el enjaezamiento. Pues una hechicera (Alice) está utilizando a dos dragones, uno gran y naranja, otro azul más pequeño para atacar la ciudad. A los lados aparecen las autoridades festejas que intentarán impedir que esto suceda, (Adrián Caparros, José Emilio Martínez, Oscar Martínez e Isidro Villalta).

 

Pecho pretal

Joaquín, el sultán moro infantil tiene en su poder una cesta con muchos huevos de dragón, a su lado la sultana infantil (Judith) intenta protegerlos con la mano ante el feroz ataque de un dragón gigante, un caballero freno una ráfaga de fuego con su escudo, el rey cristiano (Rubén Alonso) también contribuye en la defensa de los huevos, e incluso el abuelo del joven sultán (Joaquín Dólera) aparece asustado ante la escena.

Crinera izquierda

Clara y Miguel Ángel juegan inocentemente con un dragón, a  la vez Mateo Fernández acude alarmado ante el peligro latente, y salta por encima de un tejado cuchillo en mano. En la parte superior de la pieza se ve un dragón desplegado  que muestra sus uñas  y escamas.

 

Crinera derecha

En ella aparece una dama cristiana (Esperanza) que tiene en su poder un huevo de dragón, esta siendo atacada por el Dragón de color naranja, mientras que un caballero cristiano (Juan Carlos)  acude en su defensa espada en mano.  Volvemos a ver el dragón de la crinera izquierda por el lado opuesto que recorre toda la parte superior hasta que aparece por el Brión.

 

Manta izquierda

En esta pieza se da el inicio de una pequeña batalla entre varios caballeros y damas cristianas, Diego Vázquez (caballista de la peña Caprichoso) levanta un hacha con gesto amenazador mientras sujeta por el brazo a un guerrero moro, a su vez una dama cristiana apuñala a otra justo debajo del dragón que comienza a aparecer en la escena.

Manta derecha

Está dedicada al nacimiento de un nuevo dragón, que rompe el cascarón que sujeta una niña cristiana, ante la atónica mirada de su compañera de juegos y de dos caballeros cristianos que brindan con sus copas. La escena ocurre en una balconada a las puertas de ciudad. Decoran la escena algunas jóvenes moras como Ana Puerto.

Atarre izquierdo

Dos parejas de cristianos, acaban de cazar un carnero y lo desangran para obtener su carne. Además una de las damas cristianas ha atrapado un pequeño dragón y lo tiene atado por una cadena.

Atarre derecho

Aparece el nacimiento de unos dragones después de haber roto algunos huevos, uno de ellos comienza a romper el cascarón que sujeta una cristiana (Mari Cruz Montiel), alrededor sus familiares,  entre ellos Antonio Escudero, María Pérez y Pilar Rodríguez miran asombrados este curioso hecho. Uno de los pequeños dragones se sitúa en la parte izquierda superior de la pieza desplegando sus alas al aire.

 

Culera

Hay un joven dragón naranja que comienza a abrir sus grandes y poderosas alas.