HISTORIA DEL BORDADO Y DEL ENJAEZAMIENTO

Por José Fernando Bermúdez López

Historia del Bordado y del Enjaezamiento

El proceso de transformación del bordado en los Caballos del Vino ha dado pasos gigantescos en no mucho tiempo. Los inicios de este festejo se encuentran siglos atrás. Fue a mediados del siglo XX cuando el enjaezamiento dio un giro trascendental.

 

Anteriormente a 1955, todos los caballos salían a la calle con colchas  y adornos de la casa a la que correspondían. En ese momento las Peñas eran algo que aún no existían. Ese año, el Caballo del Hoyo salió a la calle con todo su enjaezamiento bordado, hecho expresamente para enjaezar el caballo, algo inusual por aquellos tiempos. A raíz de ese momento el resto de caballos siguió dicha línea de bordar todo el enjaezamiento. En aquellos lustros dominaban el Caballo del Hoyo y su “rival” El Caballo de la Calle Larga. Dos de los barrios con más historia de Caravaca. También obtuvieron primeros premios el Caballo de los “Arañas”, el Panterry, El Estudiante, El Javato, El Malacara, El Profesor… que fueron alternándose en los primeros lugares de los gustos de los jurados hasta 1975.

En el año 1972, un grupo de jóvenes sacó un caballo a la calle. Era El Júpiter. No lo acompañaban solamente los 4 caballistas como era costumbre, sino que le hacían cortejo un buen grupo de personas. Fue el embrión de una Peña. La primera de toda la historia.

Al año siguiente surgió el Pura Sangre; que en 1975 ganó el primer premio de enjaezamiento. Por primera vez una Peña derrotó a un caballo individual. A partir de 1975 fueron desapareciendo los caballos individuales y creándose cada vez más peñas, como El Fogoso, Terry, Zambra, Solterón… Y en 1983 nació la Peña Campeón.

El bordado fue evolucionando. Entre los años 50 y  90,  predominaban el bordado sobre el terciopelo. Según el color del terciopelo se hablaba de un manto rojo, azul, verde…, era la seña de distinción o identidad para referirse a un manto determinado. Con el paso de los años la parte bordada aumentaba de tamaño y comía el espacio al terciopelo, quedando éste en un lugar muy secundario. Ya en los años 90 los mantos se presentaban totalmente bordados y no se podía apreciar el fondo de la tela. En ese punto de la evolución de los mantos fue cuando tomaron más fuerza las cenefas, que daba unos tonos de color distintivo a cada manto, así como algún elemento que destacaba como jarrones, fuentes…. 

En 1998 surgió otro elemento decorativo muy relevante. Lo introdujo la Peña Campeón a manos del diseño de Manolo, eran los “calados” huecos en el recorte del manto. A día de hoy es un elemento muy importante en el enjaezamiento.

En el año 2013, Juanpe diseñó para nuestra peña una enjaezamiento que incluía bordados con volúmenes a diferentes alturas. Esta innovación ha marcado tendencia y sigue viva, en general en el mundo de los Caballos del Vino.

Tendencias

Como hemos mencionado anteriormente, hasta los años 90 el terciopelo se iba rellanando con diferentes escenas y bordados, siendo en los 90 cuando éste último ocupa todo el manto.

Primero se impuso la tendencia  de adornar el manto con mucho canutillo de oro. Como la historia se escribe pendularmente, años después se desandaría lo andado y de nuevo la seda tomaría todo el protagonismo en los enjaezamientos, siendo los tonos pasteles los predominantes. En ediciones siguientes de los Caballos del Vino se introdujeron los calados en cualquier parte del enjaezamiento, los flecos se hicieron más pequeños. En 2013 aparece el primer manto con volúmenes y sobrepuestos.

Hoy en día se utiliza cualquier material imaginable para realizar un enjaezamiento, cada año se buscan nuevas ideas y composiciones para buscar el 1º premio.