PROCESO DE ELABORACION DEL MANTO

Por José Fernando Bermúdez López

Proceso de elaboración del manto

Dibujo

Comienza, en los mejores casos, a finales de mayo. En otros, a finales de verano. El factor tiempo será fundamental para el desarrollo de forma minuciosa de todo el proceso. 

Conocemos sobradamente la frase: “cada maestrillo tiene su librillo”. Sin dudar podemos aplicarla aquí también. Cada diseñador tiene su forma de trabajar. Generalmente se suele realizar un boceto de una pieza a lápiz. Después con acuarela y pincel añadir los colores. Otros diseñadores utilizan el ordenador. Las caras de los personajes se añaden más tarde. Primero se decide que personajes aparecen y la acción o función que llevan a cabo en la escena (comen, trabajan, luchan, corren…). Dependiendo de su función, será necesaria una foto con determinada expresión. Finalmente se colocan las fotografías de las caras en sus respectivos personajes.

Piezas y elementos

Las piezas son las siguientes:

2 Mantas:

 1 Pecho pretal

2 Crineras

2 Atarres

1 Brión

1 Culera

2 Muñequeras

1 Pieza de atacolas

Bandera representativa de cada Peña.

 

 

Podemos diferenciar 2 partes muy claras en cada pieza:

Escena: En la mayoría  de los casos en el centro. En ella se representa una situación cotidiana de la época, caza, comida, una batalla, trabajo diario, una fiesta…, que le da un sentido narrativo a dicha pieza. 

Cenefa: Es un dibujo decorativo. En ocasiones que se repite en cada una de las piezas del manto. Va bordeando todas las piezas y sigue un patrón  artístico y estructura formal. La confeccióon de cenefa aporta y sugieren un determinado tono de colores, por lo que ocasionalmente se puede identificar un enjaezamiento en concreto. Las cintas, plumas, flecos y madroños del atacolas seguirán dichas tonalidades. 

Es necesario destacar que las piezas suelen tener un recorte muy artístico. Se perfilan y realzan creando huecos vacíos dentro de la pieza. Esta técnica recibe el nombre de calados, Estos tendrán mucha importancia posteriormente durante el montaje del manto. 

Completando dos partes más claras, un enjaezamiento lleva muchos elementos decorativos fundamentales que le dan un determinado carácter, con colores, formas o incluso figuras.

Flecos: Cuelgan de la piezas. En los últimos años son más discretos y pequeños. En ellos suelen incluirse, pequeñas bolas, pedrería, plumas… 

-Cintas: Solo se añaden en la unión de las dos mantas y de las 2 crineras. Hace años predominaban rizadas. Actualmente la imaginación permite utilizar piel, cuero, plumas o cualquier elemento que aporte una característica. También cuelgan de la bandera.

-Plumas: se colocan en la cabeza del caballo, con el color que predomina en el manto. Han tenido una menor evolución en los últimos años, no habiendo cambiado su aspecto desde hace bastante tiempo.

-Cascabeleras: colocadas alrededor del cuello del caballo, entre el brión y las crineras. Están forradas con el color predominante. Su sonido característico es de lo más llamativo para los caballistas. 

Atacolas: va forrando la trenza en la cola del animal. En estos últimos años se está innovando mucho, pero siempre con de 7 a 12 bolas de diferentes materiales, con los colores predominantes.

 

Ramales: Son 2. Su funcion es la de dirigir y dominar al animal. Creados con los colores identificativos del manto. Su material es  generalmente la lana para un mejor agarre durante la carrera.

Transfer

Una vez finalizado el diseño se realiza el transfer. Este trabajo se realiza en una imprenta especializada. Se marca el diseño sobre la tela que vamos a bordar posteriormente. De esta forma el bordado respeta  exactamente las formas, dibujos y colores diseñados.

Bordado

Suele durar varios meses. Se inicia entre agosto y noviembre. Primero se borda la seda, en el caso de la Peña Campeón una bordadora específica para esa labor. Después pasa a manos de las bordadoras que trabajan el canutillo. 

 

Montaje        

Lo realizan los componentes de la Peña encargados del enjaezamiento.

Cada pieza recibe una “mano” de cola por la parte de atrás del bordado. Se  le pegan distintos forros de tela de diferentes consistencias y así conseguir que la pieza adquiera la  forma deseada. El forro siempre será blanco. Con anterioridad el forro debe se recorta con el perfil exacto de la pieza, ya que deben coincidir los “calados” y todos los bordes.

Esta parte del proceso suele realizarse en los últimos meses de marzo y abril, época en donde se acumula mucho trabajo en los talleres.